The Beautiful South / Golddigga
Ayer fui al Tate Modern armado con un cuaderno de rayas y la firme intención de irrumpir en el mundo de la crítica de arte. En cuanto examine mis notas tendrán los resultados, no teman. Se ve que el gobierno británico se congratula de mi decisión pues de vuelta por la orilla del Támesis una barcaza se lió a lanzar cohetes al cielo estrellado y asistí a un espectáculo pirotécnico realmente desproporcionado. Un gesto muy amable, Gran Bretaña.
La gente aquí tiene una incontinencia pirotécnica que raya en lo diarreico. Llevan dos semanas tirando petardos y cohetes en cuanto se despista el sol con motivo de nosequé celebraciones. Vivo en un barrio judio y los sábados por la mañana salen todos con sus disfraces Lista de Schindler camino a la sinagoga. Entre el desfile de judíos ortodoxos de la mañana y la diarrea de cohetes de la noche, el fin de semana tengo un ánimo de intifada espantoso. Me los paso intentando reprimir el impulso de completar el cuadro y lanzarme a la calle con un saco de piedras y un tirachinas porque para qué engañarnos, si aparecen los tanques llevo todas las de perder.
En fin, de vuelta me metí en un HMV encontrándome como única oferta en el stand de escucha a los Manics, Kings of Leon, Rolling Stones y The Beautiful South. Descartados los Manics por plastas, me he dedicado al hype de la temporada y por motivos que ya comentaré en breve he acabado en Golddigga, nuevo disco de unos tales The Beautiful South que tampoco he tenido mucha idea nunca de qué hacen pero me suenan familiares.
Pues se trata de un disco de versiones de clásicos que me atrapó con el primer corte, una hilarante versión de You’re the one that I want que prácticamente vale la pena un disco entero. Me las prometía muy felices pero la cosa duró poco, amarga decepción la mía. Y es que al disco le le sobra bastante más de la mitad: no viene a cuento Don’t Fear the Reaper con base de son cubano; Don’t Stop Moving ha sido, es y siempre será una horterada por muchas buenas intenciones que se tengan. La infame versión ramoniana de Blitzkrieg Bop, por si retoque del título no les parece suficiente comentaré que canta una tía vestida de rosa, hace coros un eunuco y ponen efectos psicodélicos de fondo, sería la envidia del mismísimo Javier Álvarez. Relativamente aprovechable queda Ciao!, aunque hay que ser conscientes de que tras el gran mano a mano entre Jarvis Cocker y Lush, las versiones de Ciao! tienen el listón demasiado alto (The Beautiful South se lo tragan aunque sin mucha aparatosidad). Como curiosidad puede servir This Old Skin, lo más cerca que puede estarse de una fiesta vaquera en el establo sin perder la dignidad. En fin, nada remarcable.
galo

Gran Torneo 2008
Boquerones en Vinagre
Uh Huh Her + The Fashion, Nueva York 29-10-2008 
