The Coral / Magic and medicine
Saben ustedes que en todo tipo de culturas existen una serie de rituales que marcan el paso a la madurez. En nuestra cultura occidental el transcendental salto tiene lugar cuando tu señora madre te despierta con la maleta y un “hala, ala calle a buscar un trabajo, que a los treinta y ocho va siendo hora ya de que te independices”. La cosa es similar en otras civilizaciones, a un joven negrito su madre le despierta con una lanza y le espeta “hala, a la selva dos lunas, para que crezcas de una vez”. Hay tribus en que incluso se añade “y no vuelvas sin un león”, y otras inventan rituales a cual más gracioso.
La invención de rituales maduradores está a cargo del gobierno, consejo de ancianos, el brujo, chaman o algún colectivo de cachondos mentales similar. Y se estrujan los sesos, porque un ritual creativo como que da prestigio. El premio del año pasado lo ganó una tribu amazónica que ha ideado un sistema revolucionario: inventan rituales temáticos. Por ejemplo, al ritual de madurez le tocó el tema “la colocación”, les explicaré en qué consiste. Primero se coloca a unas hormigas en un recipiente, en dos de sus principales acepciones, ponedora y drogadora. Después se colocan las hormigas colocadas en un guante confeccionado con hojas. Posteriormente se coloca el guante en la mano del adolescente, aguardando el colérico despertar de las hormigas que colocan sus aguijones venenosísimos en la capa subcutánea de la mano. Durante el proceso los ancianos de la tribu se descolocan de risa. Se llevaron la medalla de oro, normal.
En el mundillo independiente hay también ritual de paso a la edad adulta. Los grupos que durante su juventud sacan un disco debut meritorio tienen que sacar el segundo y sobrevivir a los feroces caza-hypes Enemi y Rokdelux, que aprueban a un porcentaje bajísimo. En la última promoción se examinaron unos tales The Coral publicando su segundo disco, Magic & Medicine hace poco tiempo.
Los chicos empezaron con mala suerte porque resulta que su segundo disco está en cabeza de las listas británicas, saliendo en el music yes! (o como se llame el música sí en aquéllas tierras bárbaras) y vamos, como triunfando. Son cosas que se evalúan muy negativamente en los segundos discos. Lo peor es que encima el disco no es tan bueno como el anterior, y yo creo que ha sido por la presión. A mi me pasa mucho, hay cosas que me salen espontáneamente, pero como la gente me preste atención adiós muy buenas y me sale un estropicio. Casi era la ventaja que tenía el anterior, sonaba fresco, entretenido, variado. Me recuerdan desde el principio a unos Doors de Alabama Song, y por ahí andan casi todo el disco, con algo de psicodélicos sesenteros tipo Love o Byrds, una cosa como medio folk, ya saben que yo esas cosas de música no las entiendo muy bien. El caso es que de una forma u otra aquí suenan más contenidos que en su debut y el disco que da mucho más soso. He leído por ahí “suenan más maduros, y ése es el problema”. Pues eso.
A mi la verdad es que me da pena porque uno si les niega la madurez es como si echase al africanito a la selva por traer una boa en lugar de un león, y claro, tampoco es para tanto. Así que bueno, les construímos una choza, pero que conste que cuando eran jóvenes me gustaban mucho más.
galo


Gran Torneo 2008: Clasificación Final
The Monks 
