The Gossip / Standing in the way of control
Canciones consistentes en repetir un máximo de dos notas al bajo y guitarra que en ocasiones excepcionales son tres y forman un acorde fugaz, y un ritmo de batería más simple que el mecanismo de un botijo, pum catapum, pum pum catapúm, estaba claro no serían suficientes para que The Gossip lograrsen mucha trasdendencia por motivos musicales. Sin embargo cómo es la cosa esta del rock oye, pasan dos meses y llegamos a lo que debe ser el non plus ultra del hype: su cantante es desde portada del Guardian hasta musa del Pronto.. ¿Y esto cómo? Pues nada, que la chavala es gorda y lesbiana, y alucina vecina: le da igual. De nuevo el mundo del rock demuestra ser una fábrica inagotable de estereotipos. Encantada con su nuevo papel de fenómeno mediático, Beth Ditto llena páginas y páginas con un argumento que viene a ser el siguiente: “Soy una gorda lesbiana de Arkansas y sé que nos prestáis atención porque soy una gorda lesbiana de Arkansas, pero yo no le doy la menor importancia a ser una gorda lesbiana de Arkansas porque sé que somos la hostia. ¿He dicho ya que soy una gorda lesbiana de Arkansas? Pues sí, soy una gorda lesbiana de Arkansas.”
Pero bueno lo de cebarse con el físico de nadie es una fase que ya tenemos superada. Es coña. El tema es que por mucho que nos traiga sin cuidado el aspecto de las personas físicas ni sus orientaciones sexuales hay algo que no podemos soportar, y es la manía de hacer ostentación del ser. Porque verán, ser algo no convierte en especial a nadie, cualquiera es algo, ser es la cosa más fácil del mundo. Usted mismo, sólo por estar ahí sentado frente al ordenador comiéndose los mocos ya es. La mayoría no damos importancia a semejantes gilipolleces pero en este mundo hay gente que aún considera el ser algo relevante, algo que celebrar, algo que ostentar. Para ellos ser gordo, español, catalán, heterosexual, importa.
Beth Ditto no es de esas personas gordas que están gordas y santas pascuas. Ella está gorda y te lo va a demostrar. Te lo va a demostrar además dejándote muy clarito que no tiene complejos, que tiene orgullo de ser gorda, y orgullo de ser lesbiana. En definitiva, orgullo de ser. Los resultados son dantescos, hay vídeos por ahí donde esta especie de aberración travestida de Ignatius Reilly se encarama al escenario apenas cubierta por unas enaguas que revientan a la tercera contorsión y agarra a la infeliz más anoréxica del público para bailarle la lambada, el apocalipsis cárnico distrae la atención de la nulidad absoluta que emiten los amplificadores, que tampoco se oye mucho porque Beth también es de esas muchachas que tienen vozarrón y se han criado rodeadas de aduladores fariseos que las han convencido de que organizar un cataclismo vocal va a mejorar en algo las canciones. Se equivocan, por supuesto, pero alcanzan su objetivo: evitar que nadie se fije en el coñazo de música que están tocando.
Escucho ahora mismo Your mangled heart y me asombra lo de acuerdo que estoy conmigo mismo. La batería pum pum pum. La guitarra atrapada entre dos notas en un ciclo interminable. La Ditto uaauuuUUUOOOOOOOUUUUU yurMANGELHART ñañañaña EEEEEEAAAUUUUUUNNNNNNNMMM UUUUUUTUBI EEEAUUUUU. Y así cuatro minutos. Que sí, que tiene un vozarrón. Que sí, que es gorda y lesbiana y le importa tres cojones. Todo muy bien. Todo muy loable. Pero vamos a ver si nos centramos: la canción es-un-puto-tostón. La mayoría del disco repite el mismo problema, tras el artificio vocal y el freak-show hay bastante poco, que consiste en dejar a la otra pegar voces hasta cumplir el expediente. Blues y demás historias aparte, el objetivo final parece cercano a Yeah yeah yeahs o The Kills pero los resultados ni siquiera admiten comparación, cuando logran una pizca de intensidad en los estribillos de Jealous girls, Fire with fire, Keeping you alive o Listen up! la recompensa no corresponde al esfuerzo. No hay disco que cargarse, pero por si acaso Coal to diamonds se encarga de provocar un instante de pavor al revelar los escasos milímetros de distancia que separan a Beth Ditto de Vonda Sheppard (la puta hiena que amenizaba las veladas del restaurante de Ally McBeal).

The Velvet Underground
Russian Red
Iggy Pop
Ya en su distribuidor
Crónica de una profanación (o The Hidden Cameras, Londres 23-08-2008) 
Los has descrito a la perfeccion. Por cierto vi el video, y tambien deja claro que es una gorda lesbiana. Engullir pizza rodeada de amigas delgadas lesbianas, no se si de arkansas.
El disco no me dice nada y tanta autopublicidad boba menos,que sea feliz con su obesidad y orientación sexual ,pero sus berridos lejos por favor.
“Los resultados son dantescos, hay vídeos por ahí donde esta especie de aberración travestida de Ignatius Reilly se encarama al escenario apenas cubierta por unas enaguas que revientan a la tercera contorsión”
ufff menos mal que te da lo mismo su “ser”
tu error es claro…nunca somo neutros ante el “ser” del otro.
Oh venga! Creo que vosotros estais más acostumbrados que yo al silencio… a mi me encanta su voz.
¿Repetitivos? Quizás, pero cuando los oigo sólo me apetece bailar y dar saltos sin parar. Está claro que no es un disco que vaya a pasar a la historia, pero tampoco debéis tener tanto que criticar si os meteis más con las tonterías que dice la vocalista fuera de su disco que con el contenido del disco en sí.
Con su exhuberante despilfarro carnal y lésbico esta tipa consigue que soplapollas como tú puedan dedicar un artículo entero a decir lo mucho que no importa esa generosidad calorico-bolleril.
Solo he oído la de “standing in the way of control” y seguro que no es una cima de la música universal pero tampoco está mal.
Por cierto, es dificil que me sorprenda la superioridad de vuestro “critero” si escribís como analfabetos.
un saludo, pollos