The Hives / Your new favourite band

10 Septiembre 2005, 21:56 - en discos

Lo malo de los bombazos es que terminan saturando. El bombazo Strokes ha traído consigo la inevitable colección de propuestas más o menos similares que, anteriores o posteriores en cuanto a momento de formación, andan siguiendo una serie de líneas comunes. Así se colaron los White Stripes en el NME tras tres discos a los que nadie hizo ni puto caso. Otro de los grupos a los que se ha dado algo de carrete es la banda sueca The Hives. Terminaremos estando hasta los cojones, aunque hasta entonces intentaremos disfrutar.

The Hives se alejan de la línea Strokes jugando con sonidos más punk que los neoyorquinos. En una primera escucha es inevitable tener un acceso de curiosidad y esperar un tremebundo revival como el de los Strokes (juro que no los nombro más), sobre todo con Hate to say I told you. Aún así, con las primeras canciones queda claro que no es el grupo de la vida pero están bastante bien. Al terminar el disco las espectativas se han desinflado por completo, quedando poco más que un disco correcto del que esperabas bastante más y ha terminado por dejarte al borde del aburrimiento. Todo gira en exceso en torno a unos guitarreos que se mueven constantemente en torno a la misma idea y una voz insistentemente desgañitada, muy rock y tal. Pasa como con los Sex Pistols, por poner un ejemplo, está bien un rato, pero acaba por cansar. Las pocas canciones en que intentan salirse un poco (digo un poco) de la norma hay que señalar que no lo hacen mal, Hate to say I told you o Supply and Demmand funcionan perfectamente, pero no salvan un conjunto que inevitablemente te hace preguntarte por qué no estás escuchando a los quince grupos guitarreros que jamás te aburrirán. O los no guitarreros que te harán pasarte la tarde escuchándolos.

Sin embargo lo peor de los Hives no es la música, en cualquier caso podría servir para animarte un rato, no. Lo peor es su aspecto. Sí, sé que no está bien criticar esas cosas que no tienen que ver con la música, pero atiendan. Un gordo con un sobreengominado tupé y un espantoso parecido con Jorge Gran Hermano. Un irrisorio personaje de cómic. Frontman convencido de ser el vizconde de Valmont. Un clon del adolescente algo gordito de película americana de universitarios a quien el equipo de fútbol americano cuelga boca abajo sobre un retrete usado repetidas veces por toda la plantilla para tirar después de la cadena. El último se salva un poco pero con esas amistades cualquiera se fía. Pues bien, Jorge, el dibujo animado, el flipao, el empollón blanco de novatadas y el sospechosamente normal disfrazados de Madness cogen sus instrumentos y se ponen a berrear en plan punkarra. No me lo quiero ni imaginar. Si le gustan siga mi consejo, ignore sus

Exprese su opinión insignificante sobre el disco con estas estúpidas estrellitas:
                   
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