The Libertines / Up the Bracket

Cierto es que la música americana ha
sido la que más alegrías nos ha dado últimamente,
normalmente con obvias referencias a los clásicos de
aquel país y casi siempre con la ciudad de NY como
telón de fondo . Y ha estado bien, no? Hacía
tiempo que no me los pasaba tan bien como con el debut de
los Strokes o con la extraña “originalidad”
de los W. Stripes, pero no sé, como
que me faltaba algo. Llegaron los Libertines
con su What a Waster bajo el brazo recién
producido por Bernard Butler y todo cuadró. Como dicen
en “The boy looked at Johnny“:
NYC’s very pretty in the night time, but don’t you
miss Soho where everybody goes la de di la de di…?

Es decir: “Vale, vosotros tenéis a la Velvet,
los Stooges, Television,..,
pero nosotros tenemos a los Jam, a los Kinks,
a los Clash, a los Buzzcocks,
a los Pistols, Undertones
y hasta a los Smiths!…”

No es cuestión de comparar a los unos con los otros,
ni hablar aquí otra vez de los omnipresentes Strokes,
es cuestión de escuchar el disco y darse cuenta de que mientras parte
de la magia de Is This It residía en su sonido casero,
artesanal, como si estuviera grabado en tu habitación, Up the
Bracket
suena como hubiera sido grabado en mitad de una fiesta, de
la buenas, de las que sabes como empiezan pero no cómo van a acabar,
en las que dios sabe cómo te sueltas y olvidas los miedos por una noche
the rapture of vertigo and letting me go, me myself I was never sure
was it the liquor or was it may soul
” (Vertigo).

Una de esas noches en las que andas confundido
como un Dinio cualquiera: “please kill me, oh baby don’t
kill me” (nominada a mejor frase del año), pero
de lo único que estás seguro es que estás
escuchando Death on the Stairs y que está
salvando la noche.

Esa noche que podría convertirse en
una pesadilla si no fuera porque le sigue la caótica
Horror Show. Y cuando te preguntas si todo puede ser tan bueno
como parece llega “Time for Heroes
y no sólo es tan bueno si no que es mejor! Y ellos
lo saben y te preguntan “tell me what can you want?
You’ve got it all
” y no sabes que decir hasta que
llega “The boys in the band” o
la canción de los Kinks que Blur nunca
se atrevió a copiar.

Los mismos Kinks que vuelven
a aparecer en la etíclicamente reposada “Radio
America
“. Un respiro antes de la trepidante
Up the Bracket” que te deja un
poso inevitablemente amargo porque sabes que no oirás
nada mejor en mucho tiempo. Para pasar a la melancólica
Tell the King” en la que tiran
por tierra toda esta crítica “you are like
a tabloid journalist the way you cut and paste and twist
“.
Pero es que poco más puedo hacer para explicar por
qué éste me parece el mejor disco de debut en
años. ¿Ni aunque te diga que en “The
boy looked at Johnny
” te dan ganas de coger
el macuto y el primer vuelo para Londres para irte a malvivir
por la calles del Soho?, ¿ni aunque te lo pida por
favor en Begging?, ¿ni con este estribillo
if you’ve lost your faith in love and music the
end won’t be long
“?.

Si no te convenzo en lo más mínimo no creas que
me importa, a ellos mucho menos: “I get along singing my song, people
tell me I’m wrong, Fuck’em!
” o eso dicen en “I get along
o la versión punk de la Pantera Rosa. Y de propinilla el single What
a Waster
no incluido en la edición de Rough Trade
que les valió el veto en la BBC y la fama mundial y otra sorpresa más
digna de Jack White Vs. Elvis.

Miguel Caicoya

galo
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