The Strangeloves
Criados en una granja australiana, los hermanos Giles, Miles y Niles Strange invirtieron su juventud en cruzar familias de ovejas hasta dar con una raza de lana larga y abundante que les consiguiera la vasta fortuna con la que podrían permitirse formar un grupo de rock y recorrer los Estados Unidos disfrazados de fantoches. Así que allá fueron The Strangeloves, dando sólo un solo paso en falso, Love, love, pero perforando la diana sin compasión en el segundo, el clásico instantáneo I Want Candy, una canción superlativa que con el paso cinco décadas ha acumulado un historial de versiones escalofriante: Mel C, Aaron Carter, ni siquiera se salva la remezcla de Kevin Shields para la versión de Bow Wow Wow’s incluida en Marie Antoniette, aunque todas palidecen ante el incomparable homenaje de figurar en la banda sonora de los Simpsons. La historia es demasiado buena para ser cierta pero no está tan alejada de la realidad, sólo cambia un elemento intrascendente: no eran pastores australianos sino productores yankis que creyeron haber dado con la lucrativa fórmula del single mágico (después de firmar la sintonía del programa televisivo de Alan Freed, The Big Beat, el éxito de The Angels My Boyfriend’s Back (“.. and you’re gonna be in trouble”), y decidieron rentabilizarlo en provecho propio durante el punto álgido de la British Invasion. La cuestión es que luego el éxito casi les pilló de sorpresa, reacios a exponerse sobre un escenario ficharon a tres músicos para actuar en la gira y cuando llegó la hora de escribir más canciones se quedaron dando vueltas al mismo pam pam pam pam-pam y los mismos trucos. Cosa que si la hubieran hecho desde los controles para discos de distintos grupos no la habría notado nadie siendo lo mismo, y en cualquier caso, considerando el estilo que nos ocupa, tampoco es para hacerles grandes reproches, y hasta tiene su valor porque todos esos pequeños recursos comunes, esos riffs, ritmos, armonías, coros y melodías que uno encuentra sueltos por todas partes, rebosan en la música de The Strangeloves, además de mostrar una habilidad con los instrumentos superior a la media.
No, su peor defecto es que pese a toda la indumentaria caníbal y su afición por los bongos los mamporros y la fanfarria tribal quedan a años luz de gente como Monks porque nunca supieron desprenderse de la frialdad profesional del productor, lo notarán en la poca sangre que echan en sus interpretaciones, incluso en la celebrada revisión de Night Time. Ellos lo notaban mejor que nadie y tuvieron la sensatez de regalar Hang On Sloopy a un cantante novato para que la llevase a la inmortalidad con The McCoys. Pese a todo tienen momentos de inspiración y conquistan a nuestra redacción en cada vez que escuchamos fragmentos como esa genialidad perversa que inyectan en Night Time: “Come here baby just a little bit closer. Turn the radio on so you can hear what I’m saying.. Hmm now you got me turn on baby”. Atentos al detalle, “now you got me”, ese presuponer que era ella quien estaba ya rendida a sus pies, ¡qué desfachatez, qué audacia! Publicaron sólo un disco, I Want Candy (reeditado con algunos extras en 1995) que incluía una versión apenas decente de Satisfaction y no tardaron en retirarse a su medio natural. Aparecerían en la letra pequeña de trabajos de Blondie, The Go Go’s, Aerosmith, Sly and the Family Stone, Link Wray, Dr. Feelgood, entre muchos otros. Una curiosidad: en Night Time anticipaban un curioso verso de los Strokes: A hundred million people with nothing to say.
¡Pelea!
Faraday 2010
Sam & Cooke + Kana Kapila + Capitán, Barcelona 20.06.2010 (+ entrevista)
Primavera Sound 2010
No estamos muertos, estamos de parranda (ayer Sam & Cooke + Aias, Barcelona) 

uiter

Cara-Lin tiene unos teclados infecciosos que estos monstruos del garage trasladan a ritmo no menos turbio
http://www.youtube.com/watch?v=NIUXvoRA_ak
The Fleshtones and The Woggles
el disco parece que se editó en UK…
aqui un video de I want Candy
http://www.youtube.com/watch?v=x8v7UHB6ONE&feature=related
alize, eso de infeccioso suena chungo, o sufres de la influencia de los malas traducciones de las revistas. ¿Querrás decir contagioso (que es lo que suele querer decir “infectious”)? ;P
Infeccioso y contagioso significan cosas parecidas, pero distintas. Ambas están aceptadas por la RAE.
es verdad, no me había dado cuenta y se me ha pegado de leer malas traducciones sobre música y repetirlo