The Thrills / So Much for the City

Algo tienen que tener estos cinco jovencitos irlandeses para conseguir que 15 discográficas se pelearan por sus servicios, que con sólo un par de singles hayan atraido la atención de la prensa británica, el respeto de músicos consagrados (Bono, Morrissey y Noel Gallagher se cuentan entre sus admiradores) y haber entrado en las listas de singles directamente al top 20 sin ni siquiera tener un disco en el mercado.

Lo de la atención de la prensa, ávida de novedades, me parece normal, lo de las listas puede ser una consecuencia de lo primero, pero lo más curioso es que Morrisey los escogiera como sus teloneros o que Bono se ofreciera a ser su “roadie” si su disco acababa siendo tan bueno… Y pensándolo bien, tampoco le vendría mal una pequeña cura de humildad. Pero bueno, sus dos singles, estando el tercero al caer, y todas estas alabanzas parecen razones suficientes como para verse obligado a seguirles la pista.

Con la cartas sobre la mesa y el disco sonando se puede decir que consiguen lo que se proponen. En su propia web se describen como un grupo de influencias americanas de los 70’s sin llegar a sonar a retro. Lo que ya da una pista de por dónde les pueden llover las críticas, los bluffs, y los ya cansinos: “bah, esto ya lo he oido antes, vamos a otra cosa”. Por lo menos, no engañan a nadie y eso se agradece. Hablan abiertamente de sus influencias: Flying Burritos Brothers, Beach Boys, Burt Bacharach, Bob Dylan, Neil Young, Phil Spector… y se supone que el toque “actual” lo consiguen con la producción de Tony Hoffer (Air, Beck, Turin Brakes, Supergrass y Suede).

Lo bueno de todas estas influencias y de su música por defecto (o por virtud, en este caso) es que le van al verano como la Fanta de limón a la cerveza, refrescante alivio en las tardes de modorra. (O quizás es la cerveza la causa de mi modorra? Hmmm)

Presentan canciones a medio tiempo plagadas de coros Brian Wilsianos, teclados Burt Bacharianos, armónicas Dylanianas, banjos Flying Burritianos (jur, jur, está fue díficil y encima ridícula), guitarras en su justa medida y luminosos estribillos. Ritmos saltarines en algunos casos y reposados en el resto. Es lo mínimo que se le puede pedir a un grupo que en los últimos tiempos ha estado vagando por esas tierras de sol, playas y rubias con minúsculos bikinis. Las referencias americanas son múltiples, siendo Santa Cruz (you’re not that far) la más evidente y dejando caer en sus letras otros lugares como Las Vegas y San Diego o Los Angeles y Hollywood. Si hasta se les ha pegado ese acentillo americano de la manzana en la boca.

Seguramente ésta una comparación bastante injusta y sin sentido, pero The Thrills podrían ser “hoy” para la música de la Costa Oesta americana, lo que Electric Soft Parade fue “ayer” para el brit-pop? Más o menos? No sé si me explico bien…Y la versión británica de The Tyde? Unos Beachwood Sparks sin drogas? Lo que es seguro es que se afianza como mi disco del verano (en seria competencia con “Jetstream Lovers” de Captain Soul) y que seguramente encabezará las listas de muchos como grupo revelación del año. ¿O esos ya son Mando Diao?

http://www.thethrills.com/

Miguel

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