The Wave Pictures – 27 y 28.11.2009 en Madrid

The Wave PicturesLa providencial reubicación espacio-temporal del concierto de Muse en Barcelona nos dejó vía libre para viajar a Madrid un día antes y cubrir íntegra la doble cita de The Wave Pictures en Madrid, sala Neu!, viernes veintisiete y sábado veintiocho de noviembre, en vez de seguir el plan original de asistir sólo a la segunda, algo más atractiva ya que estaría dedicada a versiones y peticiones populares frente al planteamiento más convencional del viernes, con canciones de Instant Coffee Baby e If You Leave it Alone. Menos grave que los repertorios tuvieran poco o nada que ver con lo anunciado fue la abismal diferencia cualitativa entre ambas actuaciones. El viernes asistimos, sin duda, a uno de los mejores conciertos sucedidos este año en todo el territorio nacional; el sábado al mero salvamento de mobiliario, con algunos aspectos rozando el suspenso.

El viernes los tres Wave Pictures empezaron haciendo labores de acompañamiento para los dos teloneros, el ex-Herman Dune Stanley Brinks y la solista franco alemana Clemence Freschard, después invertirían los papeles resultando a efectos prácticos un concierto único de dos horas largas con una excelente banda de cinco sobre el escenario que alcanzó su mejor nivel cuando The Wave Pictures pudieron dejar de disimular su evidente protagonismo y Freschard y Bricks pasaron a ser dos secundarios impecables, ella asumiendo los coros de las canciones de los dos últimos discos de los Wave Pictures sin el irritante afán de protagonismo de la corista maldita (¿Lisa Lund? ¿la de Slow Club?) y él aportando una guitarra adicional capaz de medirse a la de Tattersall en duelos y dúos memorables. Salieron los mejores Wave Pictures, eléctricos, agresivos e impacientes, Tattersall bramó solos fulminantes canción tras canción, volvió a operar el milagro de silenciar una sala cantando sin acompañamiento; Rozicky tocó sobrio, más seguro, dejando apreciar líneas de bajo cada vez más elaboradas, y Helm probó a mamporros cómo ha logrado duplicar la circunferencia de sus brazos en dos años. Nada que no hayamos visto docenas de veces, todo perfeccionado con dos años de giras triunfales.

Pocos aficionados están al tanto de la diferencia entre aplaudir momentos sobresalientes, aunque sean muchos, y vitorear todos y cada uno de los parpadeos del cantante. Bajo el signo de hype, la diferencia desaparece, todo es bombardeo indiscriminado de vítores y aplausos, nada más porque conviene, porque fomenta el ambiente de hype, el acontecimiento, la fiesta, no para reconocer aciertos del artista. Lo malo no es que sufra la dignidad de gente que no la conoce, sino la repercusión en los artistas. Con la resaca de ego del viernes, The Wave Pictures pasaron el sábado de turismo por la capital con las lenguas de una cohorte de periodistas, fans, promotores, distribuidores compitiendo por el estrecho acceso a sus cavidades anales, y llegada la hora del concierto hicieron pagar la factura a los demás. Empezaron con una pantomima de rock stars, incorporándose uno a uno al escenario con cada canción (con tres tiene gracia, con cinco aburre), y transcurrió más lenta, con momentos de genialidad pero en conjunto dispersa, y sin incentivos para esforzarse porque el público seguía respondiendo como si tuviera delante al nazareno multiplicando panes y peces.

El daño fue moderado en The Wave Pictures, excesiva indulgencia en intermedios y bromas malas, poco más, pero serio en Stanley Bricks, que se transformó de secundario de lujo en un payaso que perdería los papeles en sucesivas invasiones de escenario para aporrear el tambor de los teloneros con ritmos extraterrestres, toser al clarinete, apretar las castañuelas de souvenir y confundir espontaneidad con bufonada; lo que pasa cuando todo vale, todo se ríe, todo se aplaude. Cuando The Wave Pictures quisieron abrir los ojos encontraron al mono de feria, a la Freschard vagando por las tablas con un vaso y un cigarro, y pocas opciones para rescatar el concierto.

Merece la pena destacar que cuando Tattersall se explayaba en solos y fraseos había una admiración implícita a bandas menospreciadas en los mismos círculos que triunfan The Wave Pictures; pensaban, sobre todo, en Dire Straits. Dos de sus raíces principales (el folk, el pop inglés de los 90 con sus antecedentes) son estilos presentes en la mayor parte de producción actual, por eso un gran valor de The Wave Pictures es demostrar las posibilidades de otras fuentes de inspiración, otros planteamientos y otros atractivos potenciales para el público; no sólo por la invitación a (re)descubrir a gente como Dire Straits, también por la propuesta un rock distinto que, a diferencia de la mayor parte de estilos del gusto actual, no funciona por acumulación (de gritos y ruido, o de cacharritos, o de frenesí espasmódico) y recupera una forma de tocar que se complace en disfrutar de la sencillez nítida de una guitarra.

El sabotaje rítmico de Stanley Bricks fue posible gracias a la batería de Erik Planetas, que tocó con los teloneros Napoleón Solo, banda granadina que pudo elegir el nombre para amortizar la guerrera intrépidamente adquirida por su cantante en un comercio de harapos retro o viceversa, y en cualquier caso debieron quedarse en casa. Empezaron con indiepop nacional al uso, aceptable, derivaron al vicio del petardeo fácil, la insolencia postiza y el pasteleo de radiofórmula, muy del agrado de una panda de necios puberescentes uniformados con camisetas que intentaban fingir una borrachera con notable torpeza, no del resto.

galo (17/12/2009)
¿Le ofende la superioridad de nuestro critero? No se reprima:
  1. lector,

    Desde luego, tocaron mucho mejor el viernes. En mi caso, sin embargo, sali mas emocionado el sabado, seguramente por el repertorio. Era la cuarta vez que los veia y aun no habia escuchado Instant Coffe Baby en directo, a mi solo con eso ya me ganaron. Y bueno, que si, que estaban algo dispersos, pero el tema de salir uno por uno por lo menos sirvio para escuchar una January and December que no habria sido tan bonita con todo el grupo al completo. Aparte de que son tan simpaticos que es imposible echarles algo en cara, y hasta tocando mal tocan que te cagas. A mi que me pongan un concierto asi cada sabado, por favor.

  2. Jaume,

    Estos se quedarán a vivir el España de un momento a otro, no?

  3. becaria,

    Parece que si Jaume, ya he visto algún concierto para el año que viene.No me extraña por eso con tanto fanatismo.
    A mi el concierto del sábado me pareció correcto, se les veia sobradetes más que entusiasmados y sobre January and December… es una canción hecha para el dueto con alguna de las habituales, con Freschard hubiera quedado bien.Tienen un repertorio bastante amplio como para repetir tantas del dia anterior, nosotros mismos teníamos varias peticiones que hacer, algunas fueron cumplidas de casualidad.
    Y por favor que alguna secta admita a Stanley Brinks y deje de dar el coñazo.

  4. Ana,

    Vivía sin saber que soy una necia puberescente. Gracias por tu crónica.

Ánimo, deslúmbrenos con su ingenio:

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