The Wave Pictures - Londres, 21/06/2007

galo el 7 Agosto 2007, 22:10 - en conciertos

The Wave Pictures - Londres, 21/06/2007Asistimos hace dos jueves (de nuevo, la pereza, sus túneles temporales) a la undécima edición del Acoustic Suicide, una cita íntima organizada cada mes por el archiconocido Dexter (Bently de Resonance FM en el no menos célebre pub Gladstone, para ver a la revelación del año, década y a este paso siglo. Una banda que ya hemos definido como un cruce visionario entre Hefner y los Modern Lovers y otros nombres que se nos han ido ocurriendo en los transportes públicos pero no vamos a nombrar porque su esplendor no merece ser empañado con referencias. Se llaman, claro, The Wave Pictures. Llegaron aquella noche acompañados por dos adolescentes tímidas y hechas un manojo de nervios (ellas ya presienten el mito) poco antes de la primera actuación de la velada. Dave Tattersall, voz y guitarra, escapó al exterior y permaneció templando la garganta con unos Marlboros y una pinta de cerveza en compañía de su fiel bajista mientras los teloneros, una pareja de tortolitos disfrazados de colono americano y armados con un banjo, se dedicaban tonadillas de amor. Escaparon ilesos sólo porque The Wave Pictures les sucedieron de inmediato en lo que vamos a llamar escenario pero no era sino una discreta inflamación en el parqué disimulada bajo una alfombra sobre la cual fueron necesarios sucesivos ajustes para alojar al batería espaldas contra la pared, redistribuir los micrófonos e impartir al bajista un curso acelerado de equilibrismo mientras el respetable rumiábamos de dónde saldría el espacio para la guitarra, incógnita resuelta cuando metiendo la mano en su mochila escolar Dave Tattersall nos informó que a ellos les habían llamado para un concierto íntimo, distendido, una cosita de veinte minutos y que sólo se había traído el ukelele y que al final esto era una hora, y que a ver.

The Wave Pictures vienen de Wymeswold, una aldea anónima, minúscula, que se ve desde el satélite como una simple excrecencia alrededor de una carretera comarcal al norte de Leicester, donde Dave Tattersal y Franic Rozycki, bajo, comenzaron a tocar juntos en 1998 en una banda llamada Blind Summit hasta la deserción de su primer batería, más interesado en perseguir una licenciatura en filosofía que convertirse en la mejor banda de la década. No tardan en encontrar a Jonny ‘’Huddersfield'’ Helm y mudarse a Londres ya con su nombre actual. Allí conocen y conquistan a André Herman Düne, que los toma bajo su protección, los invita a tocar en un festival parisino y en su propia Peel Session donde incluso interpreta con Tattersall una de las canciones de los Wave Pictures. No es la única celebridad que cae a sus pies. Darren Hayman los lleva de gira como parte de la Secondary Modern y teloneros en algunos conciertos (hace cuatro meses en Barcelona delante de una dos tres cuatro personas, durante su propia actuación Darren Hayman insistió en tocar una de sus canciones porque “tenéis que oir esto”, y tenía razón). Hayman, Tattersall y otros dos amigos forman un grupo paralelo con el que tocan en pubs los fines de semana cosas raras, también con banjo, instrumento que tiene una presencia gravitacional alrededor de nuestros héroes. The Wave Pictures publican discos y más discos, siete, en compact discs regrabables cuyas portadas son instantáneas fotocopiadas en papel de colores, y sólo el año pasado pueden reeditar Sophie en una discográfica. Consiguen algunos conciertos en Nueva York, Berlín. Mientras escribo esto tocan en París.

The Wave Pictures - Londres, 21/06/2007Las generaciones pre-ESO nos resistimos a tragar esa nueva teoría de gestión corporativa según la cual los problemas ya no son problemas sino desafíos pero Dave Tattersal es joven, impetuoso, y enchufa su instrumento al rudimentario equipo de sonido del pub con un aire de bueno pues ya que estamos aquí tampoco vamos a marcharnos y el trío marca lo que fue uno de los mejores conciertos que ha presenciado jamás la redacción de su medio amigo. Dicho así a lo burro pero sin un ápice de exageración. A la minoría de ustedes que haya tenido la sensatez de escuchar mis llamamientos anteriores y conseguir Sophie les pido que intenten imaginar We never motored West, una pieza que ni siquiera estaba en el repertorio pero concedieron tras la espontánea petición de su fiel reportero, que imaginen cómo se debería tocar en directo, frenética, enloquecida, y ahora sustituyan la imagen mental de la guitarra por un ukelele y sigan escuchando lo mismo. Escuchamos Like a drummer, We dressed like snowmen, ya rendidos por completo, y muchas otras que entonces avergonzó no reconocer por el nombre pero hoy canto en voz alta y sin errores y repasaron un repertorio que deja en ridículo a tantos grupos debutantes que apenas tienen canciones para llenar media hora de concierto. ¿Pero podía llamarse debutantes a este grupo? Era demasiado bueno para pensar. Viví aquella hora y las posteriores con la misma sensación que el héroe que secuestró una emisora de radio en Denver a punta de pistola y obligó a retransmitir música de los Smiths durante horas hasta que llegaron los sheriffs. También con la satisfacción malvada no de estar yo, sino de no estar los demás. Y con un nudo en el estómago porque después de muchos años buscando recuerdos ajenos en pantallas borrosas y grabaciones infames, esta vez iban a ser míos.

Exprese su opinión insignificante sobre el concierto con estas estúpidas estrellitas:
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