The Wave Pictures, Those Dancing Days, Slow Club, The Clik Clik. Londres 02-02 y 31-01-2008

The Clik Clik, Londres 31-1-2008Eran como los personajes de un juego de videoconsola después de dilapidar quince millones de gallifantes en la tienda virtual. Cuatro mocosos con guitarra, pedales, batería, teclados, amplificadores, la gama completa de accesorios, soporte para las baquetas, pandereta con forma de estrella, aparatitos de percusión y, por supuesto, un ordenador portátil apple en su correspondiente atril con la pantalla tejida con las líneas multicolor del programa de mezclas y presto para vomitar un torrente de efectos al potente sistema de sonido de la Carling Academy Islington. Encasillarse en tres segundos es difícil pero no imposible. Triángulo R2 dispara ráfagas de guitarra Libertines, arriba equis activa el descaro barriobajero de la teclista, orejas lastradas con grandes aros de bisutería, R1 cuadrado inserta el ocasional rapeado de corte indie, abajo abajo cuadrado pero la grasa de los panchitos hace resbalar el dedo del círculo y cuerda rota, no cunde el pánico, triángulo triángulo triángulo reacciona con ritmos para bailar y equis equis cuadrado equis para disparar los pitiditos del macbook. Se llamaban The Clik Clik y tenían un maiespeis, lo recitaron de carrerilla en frases practicadas muchas muchas veces en ensayos de dormitorio para que encajase al milímetro en los espacios instrumentales de cada canción.

The Wave Pictures, Londres 31-1-2008The Wave Pictures salieron con una cosa más humilde, porque para qué si al final lo que menos importa son los aparatos, sólo amplificadores en maletas de mano, un pedal, un tambor, los pantalones de hacer bricolaje en el sótano, los zapatos ortopédicos y el mejor, de nuevo, rock de las islas británicas, commonwealth, planeta. Nos reconocen y todo. A lo mejor con miedo. El público pelma, subnormal, fashion victims con zapatos inexplicables y adolescentes malcriados que aún no han tenido tiempo ni para desarrollar la mínima tolerancia a la cerveza que exigen las aficiones de su patria, era numeroso, mucho, y con canciones aprendidas porque la fama tenía que llegar y hay que asumirlo aunque duela. Repetimos viéndolos dos días después como teloneros de Slow Club y era igual, la sala llena, algún rezagado preguntando con el estómago encogido si habían tocado ya, los madrugadores respondiendo que no, que ya, que ya venían. Si nos asustó el embellecimiento innecesario (¿inevitable?) por el que han pasado las canciones del single publicado a finales del año pasado (y cuyas tres copias vuelan ya hacia los impacientes ganadores de nuestro concurso) sus canciones nuevas sosiegan, emocionan y prometen un debut formal (abril de este año nos confirmaron mientras saqueábamos el puesto de merchandising) sin decepciones. Aunque tampoco se sabe muy bien cuáles y cuántas eran las nuevas porque el repertorio es interminable, les aparecen canciones épicas del polvo de detrás de los armarios y las suben al escenario para lucirlas con solos brutales de un Dave Tattersal tan arrogante que querrías tenerle asco, domando a tirones de vibrato una guitarra que suena bien aunque vuelen púas o exploten cuerdas, dando esperanzas con los destrozos de escuchar al ukelele prodigioso como suplente. Jonny Helm aúlla los coros aporreando su batería elemental y cuando Franic no atina con las notas de la risa, la borrachera o todo junto mejor, la diversión es más completa, más real, somos, por un momento lo parece, parte de ellos, y cojones, nos lo estamos pasando como nunca. Van a triunfar, sí, ya se intuye, pero con moderación, porque encajan en el molde de descubrimiento minoritario, de medalla en el facebook, pero dudo que más. El motivo lo daba el perfil de los grupos principales de cada noche.

Those Dancing Days, Londres 31-1-2008Those Dancing Days van a ser una de las revelaciones del próximo semestre y aparte del recorrido por los festivales nórdicos que ya tienen confirmado aparecerán, no les quepa duda, en alguno español con vocación de vanguardia, el Primavera Sound es el candidato más firme, hasta desaparecer en el limbo y nunca más volver. Son un quinteto de chicas salen vestidas con dejadez de pasarela, en camisetas de tallas circenses, descalzas en calcetines, o en botas, o en leotardos y botines de institutriz, y no se sabe muy bien que hacen, es posible que nada, pero son suecas, adolescentes, raritas, cucas, una monada, ponen caras de ingenuidad y diversión escolar, y la cantante reparte instantáneas con expresión de ennui porque no le importa que le fotografíen pero ay qué hastío ser tan guapa como yo lo soy. Pronto tendrán una discusión en el camerino porque “acaparas toda la atención, tú no eres la única que importa en el grupo”, se separaran diez días más tarde y no le dará pena a nadie.

Slow Club, Londres 2-2-2008Algo mejores eran los compañeros de sello (Moshi Moshi) de The Wave Pictures, Slow Club. Una pareja entre el matrimonio Cash y más Pimpinela que los Moldy Peaches. Él insustancial con guitarra acústica y ella dominando el escenario con bombo, tambor, sillas de madera, profusión de abalorios que moler a vigorosos golpes con sus baquetas y una colaboradora con serrucho, el theremin rústico, en esto que ya parece un torneo para encontrar al grupo más excéntrico de las islas (atentos al éxito fulgurante de Lightspeed Champion) pero camina hacia la autodestrucción porque ya lo único excéntrico es ir en vaqueros, camiseta de algodón y corte de pelo del que dejaba satisfecha a mamá. En nombre de la extravagancia se permite todo, ¿a Rebecca le da por agarrar una guitarra que no sabe tocar y tocarla mal en un solo bochornoso? Maravilloso, no habrá quien proteste. No crean que tenemos un doble rasero con el segundo concierto de The Wave Pictures, la diferencia es que Franic sí sabe tocar y en esa ocasión falló. Esta individua salió a hacerlo mal con premeditación, alevosía y la certeza de que el público consentiría cualquier chapuza como un detalle encantador, de íntima complicidad. Este ambiente, y todo el cuadro visual, era para emprenderla a botellazos, las baladas con letra tontorrona y naïf dormían (Apples and Pairs, Sunday), la inspiración country daba a los duetos el matiz insufrible del timbre nasal, pero bueno, hoy tenemos el día ético y mentiríamos si no dijéramos que las más aceleradas apaciguaban la bilis.

Fotos Slow Club + The Wave Pictures (2-2-2008)
Fotos Those Dancing Days + The Wave Pictures + The Clik Clik (31-1-2008)
Moshi Moshi - http://www.moshimoshimusic.com/
The Wave Pictures - web / myspace
Slow Club - myspace
Those Dancing Days - myspace
The Clik Clik - myspace

galo
¿Le ofende la superioridad de nuestro critero? No se reprima:

Ánimo, deslúmbrenos con su ingenio:

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