The Wave Pictures vs. Springsteen

Darren Hayman y The Wave Pictures acaban de publicar un single a medias con una versión de Bruce Springsteen por barba. Aquél firma la cara A, Girls in their Summer Clothes, en la guisa electrónica del último disco de Hefner o primero de The French, un capricho personal que le ha dado más placer a él que al público y tampoco aquí llega más allá de lo anecdótico. La de The Wave Pictures iba a ser If I Should Fall Behind pero su ya pública devoción patológica por el Jefe indujo uno de esos círculos viciosos de “venga otra y paramos” del que salió un puñado de versiones que ya grabadas era mejor emplear en algo productivo. Como reunirlas en un disco-homenaje* que regalar a los compradores del single. Play Some Pool (título en el que adivinamos una sutil pero indiscutible referencia al hit pulpiano Common People y, por ende, a esta agradecida revista) contiene así un total de diez versiones seleccionadas en su mayoría del fondo de catálogo de Springsteen (dato que extraemos no de nuestra familiaridad con el mismo, que persiste en la indigencia, sino por las posiciones en la gráfica de last.fm), y como en toda versión y/o colección de, lo interesante está en la distancia que guarda con el original, que en este caso es grande y, mejor aún, fértil. Vean dos ejemplos:

Bobby Jean. Springsteen sale en busca de Bobby Jean, no sabemos si un amigo o antigua novia. Al llegar a su casa descubre por su madre que se marchó y no había nada que hubiera podido hacer para evitarlo. Springsteen recuerda cómo les gustaba la misma música, la misma ropa, cómo le apoyó cuando todos le daban la espalda, que al menos le hubiera gustado tener la oportunidad de despedirse, que ya no habrá nadie que le comprenda como lo hacía Bobby Jean. Y entonces piensa:

Maybe you’ll be out there on that road somewhere,
In some bus or train traveling along
In some motel room there’ll be a radio playing
And you’ll hear me sing this song
Well if you do you’ll know I’m thinking of you and all the miles in between
And I’m just calling one last time not to change your mind
But just to say I miss you baby, good luck good bye Bobby Jean

Lo importante es que no importa dónde esté el dichoso Bobby Jean, Springsteen sabe que el mensaje llegará a su destino. Esa certeza sobre su capacidad para realizar semejante proeza es lo que la convierte en una canción épica. Springsteen vuelve a su coche, conduce pensando en Bobby Jean y le deja una nota grabada en la piel inabarcable de los Estados Unidos de América porque le da la gana, porque, maldita sea, él es la voz de América. Es decir, escuchen ustedes mismos:

The Wave Pictures la tocan con una guitarra acústica, una mandolina y una pareja de tambores. Y transforman la canción. Ellos regresan de casa de Bobby Jean arrastrando los pies, decepcionados, tristes, conscientes de que su mensaje necesita una voz titánica para hacerse oír pero la suya es un murmullo de provincias que tiembla y duda y apenas se atreve a asomar porque llueve una lluvia fina y fría y Bobby Jean está lejos, muy lejos, tan lejos que es seguro que nunca volverá a saber nada de ellos. Al final, un verso dice “and I’m calling one last time”. En Springsteen es porque no hace falta llamar más veces. En los Wave Pictures porque es inútil hacerlo.

La dificultad con I’m on Fire era todavía mayor. El vídeo comienza con un plano a ras del suelo de un garaje donde Springsteen trabaja debajo de un Cadillac. Entra un Ford Thunderbird blanco, la puerta se abre y dos piernas de mujer se posan en el asfalto. Lleva medias blancas, falda blanca, zapatos de tacón, blancos. Springsteen asoma embadurnado de grasa. La mujer pregunta: “¿Crees que podrías tenerlo para mañana por la mañana?” “Por supuesto – responde él – puedo.. puedo llevártelo a casa si quieres”. “No, vivimos lejos en las colinas, será mejor que venga a recogerlo”. Empieza la música. Esa noche el insomnio hace presa en Springsteen. Sale de la cama, camina hasta el garaje donde el coche espera envuelto en un resplandor de luz blanca, acaricia el cuero negro de los asientos, arranca y conduce fuera de la ciudad hasta una casa en las colinas. Hay luz en una ventana. Con los labios entreabiertos, acerca el dedo al timbre pero se detiene a un centímetro, lo retira, esboza media sonrisa, deja las llaves en el buzón y vuelve caminando a la ciudad. Todo esto sucede sonando una letra de chiste: “Hey little girl is your daddy home / Did he go away and leave you all alone / I got a bad desire / Uh-huh-uh I’m on fire”. Cantar esto sin hacer el más espantoso de los ridículos es imposible. Springsteen, no sé cómo, lo hace, pero cualquiera que haya escuchado a The Wave Pictures sabe que no tienen la menor esperanza. ¿Como lo resuelven? De la única forma posible: burlándose de sí mismos.

Incapaces de la seriedad y la importancia de Springsteen, The Wave Pictures aciertan al no intentar imitarle sino adaptar las canciones a su propio carácter e intereses: al asumir la distancia y mostrarnos la vista desde su posición, que es lo valioso de una versión. Así, su Springsteen carece de toda épica y en cambio está cargado de una melancolía cínica y agridulce. La fastuosidad orquestal de la E Street Band queda reducida a la desnudez de los Modern Lovers, David Tattersall abusa a placer improvisando en los solos, pero las canciones son lentas y sencillas, como si quisieran explicarnos que entienden a Springsteen como una figura más dentro de la tradición folk norteamericana que tanto admiran. Defectos no faltan, aunque ninguno es tan grave para ensombrecer las muchas virtudes del disco. En Secret Garden no servía el recurso del humor que salva I’m on Fire o Two Faces y sin encontrar otro les queda una versión demasiado juvenil, demasiado niño perdido en el jersey de papá. Tocan demasiadas canciones de manera muy similar, algunas como I’m on Fire y Hearts of Stone son idénticas, Ponyboy recuerda demasiado a Bumble Bee, de su último disco. La corista sigue viva y más ratonil que nunca, pero al menos sus intervenciones son escasas, breves y discretas.

En nuestra infinita generosidad, y sólo porque el single está agotado, les ofrecemos la descarga exclusiva. Disfruten.

* No es el primer homenaje que le dedican, había una versión espléndida de Streets of Philadelphia en uno de aquellos ya míticos CD-Rs de sus comienzos, Catching Light: The Songs of André Herman Düne (2006) y este verano abren con Racing in the Street otro doble disco-tributo, Play Some Pool, Skip Some School, Act Real Cool, compartido también con Darren Hayman, además de los Manhattan Love Suicides y un puñado de artistas desconocidos.

galo (08/09/2009)
¿Le ofende la superioridad de nuestro critero? No se reprima:
  1. lector,

    Se agradece. No faltara usted a la cita doble en Madrid en noviembre imagino.

  2. José,

    En mi opinión, un disco excelente. Me encanta Springsteen y me encantan los Wave.

    No sabía que había problemas para conseguir el single. Yo lo pedí el día 2 y en muy poco me llegó.

    A ver si cuando vuelvan a Madrid, en el concierto del sábado, tocan alguna de las canciones.

    Un saludo.

  3. lorenzo,

    Me parecen unas versiones casi irreales. LLevadas TAN a su terreno que asustan. Este grupo asusta. Me gustan en todas sus facetas. Como hace tiempo que no me gustaba un grupo tan incondicionalmente. Eso es malo, dicen.

  4. alize,

    Springsteeen, sus canciones, creo que sólo pueden llegara a gustarme si se las transforma muy mucho… podría ser el caso con lo que hace este grupo, pero siguen sin engancharme, será por las letras, que no me fijo. Así que prefiero que partan de sus propias pajas mentales, les den un aire muy muy suyo, y si es posible, las conviertan en cancioncillas tarareables.

Ánimo, deslúmbrenos con su ingenio:

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