Tim Booth / Bone
Con unos conciertos de despedida apoteósicos (Madrid y FIB 2001) Tim Booth se despidió a lo grande de James, dejando sin voz a uno de los valores más sólidos de la última década de música británica. Era previsible que se lo quisiera montar en solitario, y llega la confirmación en este Bones. ¿Ha merecido la pena?
DifÃcil lo tiene un cantante cuya una voz ha quedado como seña de identidad de un grupo para hacer las cosas por su cuenta. Por un lado hay que apartarse del sonido de su anterior banda, por otro mejorar, o al menos igualar lo que consiguió con ella. Morrissey es la viva prueba.
Conviene no esperar maravillas, y en efecto una vuelta a Bones basta para comprobar que Tim Booth no consigue ninguna de las dos cosas. Suena totalmente a James, pero encima a los más endebles. La mayorÃa de canciones difÃcilmente igualan a los tÃpicos temas de transición de sus discos más flojos. Exceptuando Wave hello, Monkey God, Down to the sea, y alguna otra si somos (bastante) indulgentes. Ni uno solo de aquellos singles inmediatos y rotundos, ninguna canción que crezca más de un palmo con sucesivas escuchas. Nada, sólo una frustrante sensación de indiferencia que lo único que consigue es hacer que los echemos más de menos. Vuelve Tim, vuelve. O cállate.
galo

The Velvet Underground
Russian Red
Iggy Pop
Ya en su distribuidor
Crónica de una profanación (o The Hidden Cameras, Londres 23-08-2008) 