Travis / 12 memories

Fran Healy y sus compañeros escoceses vuelven a la carga con su ya cuarto disco. Caray, como pasa el tiempo. Atrás quedan sus anteriores discos, el ambicioso debut que fue Good feeling y un segundo y tercer disco en el que se mostraron como los Teenage Fanclub post-Ok Computer; canciones de las que hace un tío del nuevo milenio al que simplemente le gusta la música: estribillos, melodías dulces y guitarras rítmicas. Con su último disco alcanzaron en mi opinión su cima gracias a su acertada elección de lo que querían ser: ¿qué es la música sino las canciones? Pues hala, vamos a ponernos a hacer canciones con nuestra guitarrita y dejemos lo demás para el resto del mundo.

Llega 2003 y sin ser los Oasis o U2 de sus cimas mediáticas, Travis están sin duda en la primera división del pop indie allá donde vayan. En los festivales se los rifan para ser cabeza de cartel y su colección de canciones empieza a ser lo suficientemente rica como para asegurar fantásticos conciertos. Por eso, es más que posible que tengan más cosas que perder que ganar con este disco.

Me explico: más allá de donde están no pueden llegar con su forma de entender la música. Lo que sí pueden, en caso de dar un pequeño resbalón, es dar razones a aquellos que les acusan de ser unos lánguidos que aburren a los muertos. Aunque no les conozco personalmente, estoy seguro de que el hecho de poder meter la pata se la trae bastante floja. Por eso se han dado cierta prisa en sacar un nuevo disco y no han tenido reparo en tocar nuevas canciones en sus conciertos.

Bueno, vale, muy bien, pero ¿qué pasa con este 12 memories? Pues para mí, han dado de nuevo en el clavo. Así de simple. Han sacado otro puñado de buenas canciones que entran con soltura pero que crecen con cada escucha. Que suenan dulces y bonitas a la vez que tristes y emocionantes. Canciones, que es lo que yo más valoro en una banda, más allá de sonidos y actitud; canciones con mejores (Quicksand, Offender o How many hearts son más que buenas) o peores (Paperclips no me gusta, pero me cuesta pensar en alguna mala más) momentos pero manteniendo siempre un nivel brillante.

Travis me gustan por su personalidad: suenan tristes o alegres cuando y cómo quieren y siempre lo hacen suavemente y con una voz que transmite sinceridad, muestran un estilo propio con la suficiente variedad para que no me apetezca pasar de canción y, sobre todo, con cada nuevo disco te hacen frotarte las manos ante lo que puede ser uno de sus conciertos. Y es que su arsenal de canciones empieza a ser de órdago.

oscar

galo
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