El erial de sopor en que se ha convertido la música contemporánea es un problema que alguien debería atajar con carácter de urgencia. Sé lo que están pensando pero no, tengo mejores cosas que hacer que saltar con mi guitarra a las carreteras nacionales y poner las cosas en orden. Por ejemplo protestar frente al ordenador.

Novedades no hay y hemos estado ocupados urdiendo algunas innovaciones futuras así que no hemos podido dar a los programas especiales que tenemos en mente el hervor que necesitan. CommonPeopleMusic TV, con el espontáneo desenfado de una tarde de sábado, comparte con ustedes algunos de los artistas que nos han salvado del suicidio durante el último mes.

The Raconteurs - Bang bang (directo Brixton Academy, Londres)

Vimos, cómo no, a los Raconteurs en su primera cita de la capital británica en nada menos que la Brixton Academy (el lecho de muerte de los Smiths!), y precio de saldo gracias al pardillo con aspiraciones de reventa profesional que cazamos por eBay. En fin, farfullamos cenando el bocatatún que según es el disco tampoco sería aquello el apocalipsis del rock (de escándalo y desenfreno se entiende) pero resulta que atizaron un concierto con animaladas como esta versión fulminante del hit de Nancy Sinatra que tendrán que conformarse con ver en tres fascículos. Si tenemos tiempo ya les contaremos más.


Q Lazzarus - Goodbye horses

Claro que si la becaria piensa que le vamos a pagar los conciertos por la cara estaba muy equivocada. Misión cumplida del mes, encontrar la misteriosa canción del Silencio de los corderos que nos atormenta de incertidumbre desde hace más de diez años y por cierto recupera Kevin Smith en Clerks II. Tiene nombre por fin, y es Goodbye horses de una tal Q Lazzarus.

Duran Duran - Planet Earth

Con esta cosa de los ochenta ha emergido del recuerdo ese temazo enorme que es Planet Earth y llevamos días en la redacción repasando el grandísimo debut de Duran Duran y me pregunto si esta pobre gente no se veía en el espejo antes de salir de casa porque siempre hay alguno, en su defecto una ventana o algo, cualquier cosa que lo enfrente a uno a su propio reflejo y lo haga reflexionar, si no se verían las hombreras, las camisas, esos pantalones como globos aerostáticos aleteando alrededor de los muslos, se lo pensaban mejor y se ponían los vaqueros. Debe ser que no, y a juzgar por la cantidad de grupos de los que pueden decirse palabras similares, los ochenta fueron la década sin espejos.

Bruce Springsteen - Dancing in the dark

Nos trae esto a la cabeza otro vídeo ha fascinado a nuestro venerado director desde su más tierna infancia, que la tuvo aunque breve antes de que se le volviera el corazón de granito allá por los seis años según cuenta su propia madre. Lo crean o no hay una conexión entre Duran Duran y Bruce Springsteen pues aunque él parece que sí logró entender la importancia de los vaqueros y la camiseta atentos al minuto uno cuarenta.. ¡otra vez! ¡el baile atroz! esperen ese momento improvisadísimo del final que salta una espontánea al escenario a quemar las suelas de las zapatillas con el Boss haciendo el baile Carlton Banks. ¿Qué terrible de epidemia coreográfica estalló durante los ochenta? El pensamiento de que esta gente pudiera encontrarlo molón desafía y estremece nuestro entendimiento.

Pulp - Babies

Que raro se puede bailar, no decimos lo contario, pero no hace falta hacer el ridículo. Llegamos por casualidad a un vídeo de Pulp y como de mayor siempre hemos querido ser Jarvis Cocker terminamos viéndolos todos de una tacada causando estragos en el mobiliario de oficina a causa de los brincos y salvando una semana de aburrimiento atroz. Cuánto echamos de menos vídeos inconfundibles y al mismo tiempo sorprendentes como los suyos, casi tanto como música decente. ¿Y cuál de tantos elegir? ¿Cuál? Babies, que es una de nuestras preferidas y debería serlo también suya.

Sr. Chinarro - Merche *

Antonio Luque no baila mucho pero ha sacado nuevo disco y había que hacerle caso. Lo que pasa es que El mundo según Sr. Chinarro está bien, aunque haya alguna canción que le pongas nariz y parezca el de Ketama, pero no es lo mismo. No es lo mismo porque también nosotros tenemos reciente la satisfacción de varias escuchas clandestinas a su último disco pero Sr. Chinarro no era satisfacción, era una angustia, era una inquietud en las tripas, era un algo aquí no es como debería ser y este tipo con nombre de ciudad dormitorio me lo está cantando y ya eso no lo tenemos y nos preocupa porque si Sr. Chinarro es normal entonces el mundo encaja y las cosas que encajan, los puzzles, los muebles del Ikea, nos han dado siempre mucho miedo.

Mal que bien hemos sobrevivido. Hagan el favor de votar si no lo han hecho ya en el termómetro pues comenzaremos el recuento en unos días y vayan calentando los dedos que se acercan las inevitables votaciones anuales. No sé muy bien qué vamos a votar porque no hay nada que lo merezca, pero ya se nos ocurrirá algo. Hala, ya pueden marcharse de juerga.

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