U2 – Achtung Baby
Somos indiferentes a la expansión de las actividades mesiánicas de Bono desde ámbito de la política local irlandesa a globalización beatífica para el estímulo de la conciencia popular contra el SIDA, el hambre, la destrucción del medio ambiente o similares iniciativas con propensión al circo de celebrities, fastos y espectáculos multitudinarios por vía satélite. Es innegable que esto ha influido en el carácter que desarrollaron desde los noventa. No lo es menos que con él perdieron todo interés. Su actuación en el Live Aid del 85 los metió en una vorágine de popularidad catalizada por Joshua Tree y Rattle and Hum hasta culminar en la gira de 1989. U2 cayeron entonces en la trampa que ha engullido y destrozado a muchos grandes grupos antes que ellos. Aún viven absortos en su fantasía de líderes espirituales. El siguiente disco, sin embargo, marcó un periodo de receso. Tomaron dos años de descanso y cuando volvieron con Achtung Baby no cantaban a la salvación de la humanidad, cantaban a la salvación al hombre. Del amor, de sí mismo. “Man will rise, man will fall, from the surface of love, like a fly from the wall”. La necesidad de cambio desplazó la atención de Bono y The Edge desde las raíces yankis a novedades indie y electrónicas alentados por un Brian Eno al que se atribuye más lo fundamental del cambio de sonido de la banda. Larry Mullen y Adam Clayton eran más conservadores y la tensión entre unos y otros durante la grabación estuvo a punto de cargarse el grupo. Hubiera sido preferible para poner su carrera, su reputación y su recuerdo a salvo del lodo que han traído los años de no ser por su sucesor, Zooropa, un disco en conjunto más sólido y coherente, con menos cimas pero también menos socavones. Estaba al tanto de aquellas cuando intenté convencer a la becaria de que Achtung Baby merece ser respetado, he conseguido poco más que tropezarme con insospechados defectos. Es tan difícil hacer ver a un escéptico las bondades que encuentras en un disco al que guardas cierto cariño como darte cuenta de que lo tratas con la indulgencia de los viejos amigos.
Después de la experiencia prefiero dejarlo en qué me atrevo y qué no me atrevo a defender del disco. Por encima de todo defiendo las guitarras y sus mutaciones. Son elementales, notas suspendidas por un segundo en una bóveda cargada de electricidad, pero Brian Eno las dispara en todas direcciones como esquirlas de metal trazando una red de ecos que vibran en el aire con la tensa quietud de los relámpagos. Los rugidos metalúrgicos de Zoo Station, The Fly, su solo, si puede llamarse así, es más un himno sobrenatural, el de Until the End of the World, el vertiginoso abismo de Acrobat. Es normal que One choque tanto. Carece de relación con el resto del disco y está presente, quizá, para salvarlo, porque les sirvió para reconciliarse de las peleas a mitad de grabación recuperando una idea huérfana de Misterious Ways. One es empalagosa, hortera y culpable de uno de los peores empachos musicales de la década. Es, sobre todo, pese a todo, una gran canción. Pero Achtung Baby pertenece The Edge y Brian Eno, cuando reclaman el control en Until The End of the World y Who’s Gonna Ride Your Wild Horses queda claro que la épica no procede de los cantos agónicos de Bono. Él, con todo su carisma, su manierismo, sus excesos, sus afectación de grandeza, molesta o queda anulado, pero nunca eleva las mejores canciones. Cuando destacan Clayton y Mullen surgen las menos afortunadas. Se les escucha agitando una pandereta, tendiendo una melodía a la que nadie hace el menor caso, inútil como unas vías de ferrocarril debajo de una tormenta. Aportan, más bien conceden, las influencias madchesterianas de Until the End of the World. El ritmo hiphopado de Tryin’ To Throw Your Arms Around the World, nefasto en So Cruel. Bono desgracia ambas con sus gemidos y sus aullidos. La segunda, sin embargo, merece el esfuerzo de soportarlos sólo por un cambio magnífico a dos minutos veinte del final.
Las letras oscilan desde lo ridículo (“You’re the real thing, even better than the real thing”), pasando por el lugar común (“Give me half a chance to ride on the waves that you bring”, “.. light of my nights”, “.. the place where the wind calls your name”) hasta esos momentos de inspiración espontáneos y fugaces, pero indiscutibles, que tenía a veces Bono: “You’re a piece of glass left there on the beach”, “I tried to drown my sorrows, but my sorrows, they learned to swim”. Les escucho refunfuñar entre dientes, pero sean prudentes en sus menosprecios. Una mera variación de la segunda idea fue celebrada hace años en Mark Spitz, de Nacho Vegas. Muchas reticencias contra U2 son sólo consecuencia de su imagen mediática, muchas otras son justificadas. Es necesario distinguirlas para no pasar por alto sus aciertos.
Una postdata: al terminar los ochenta la borrachera nihilista del punk y la música disco dejaron una resaca de esas de qué estoy haciendo con mi vida, de no pienso beber más, de horror ante el vacío, necesidad de redención. U2 estaban en el lugar y momento adecuados para ejercer con Achtung Baby una influencia recíproca sobre esa cosa, entonces más precisa, llamada indie. U2 les enseñaron a sonar épicos. Estuvieron presentes en los primeros Radiohead y su larga estela de influencias. Lo están todavía en los arrebatos místicos de Coldplay, Interpol, Editors, Doves, The Killers, Snow Patrol, de tantos otros.
¡Pelea!
Faraday 2010
Sam & Cooke + Kana Kapila + Capitán, Barcelona 20.06.2010 (+ entrevista)
Primavera Sound 2010
No estamos muertos, estamos de parranda (ayer Sam & Cooke + Aias, Barcelona) 

uiter

Uf, yo creo que One pudo llegar a ser mucho mas hortera eh. Se controlaron bastante al final.
Lo cierto es que me importa un huevo la labor humanitaria de Bono, este grupo no me quiere ni yo los quiero a ellos. No hay quimica, y nunca la hubo. Pero al Cesar lo que es el Cesar, ojo.
No hombre no, calidades aparte, la deriva a partir de los geniales Boy y War, es aburrida. Espectaculares, pero machacones.
como esquirlas de metal trazando una red de ecos que vibran en el aire con la tensa quietud de los relámpagos
qué asquete, udós.
¿mucho frío? se os ha resfriado el criterio.
Xto Bendito!
Pericepecias internáuticas me han hecho recalar aquí, no porque la musica de nuestros siglos sea de mi gusto, sino más bien parece que para saludarle sr. galo n. !!!
Me congratula saber que el sr. X, AÚN porta el nombre de Pistacho!
A Vd, le gutará saber que el HNO. M***O ha sido retirado de circulación. No habrá peligro for the youg asses.
Por no caer en el off-topic: U2 apesta. sean quienes sean.
Pocos días atrás adquirí dos discos de los irlandeses: Boy y October. Y les estoy dando escucha tras escucha ¿Será síntoma de algo?
A pesar de los reproches y vilipendiosas opiniones de los contras, debemos tener cuidado con estos muchachos. Han caído un tanto este último tiempo, es verdad, pero…allí están una púlula de canciones que dejan rastro.