Uh Huh Her + The Fashion, Nueva York 29-10-2008

Llevamos meses celebrando en el bar de abajo de la redacción cómo Bloc Partys, Kaiser Chiefs y demás secuaces van ahorcándose uno a uno con sus terceros y cuartos discos, que ya no defiende ni el sector más cazurro del NME, sin que pese a todo termine de consumarse la callada muerte del género pestífero que lleva cinco años azotando a los aficionados virtuosos. Pese a todo, aún soportamos los últimos coletazos en los ejercicios desesperados de carroñeros de tendencias procedentes de países sin personalidad propia en el asunto de la música pop, o rock, o lo que sea. Para muestra, los daneses The Fashion. Si la llamada nueva ola británica ha aportado algo al mundo ha sido la noción de que uno puede estar fofo, sentarle de puto culo la ropa ceñida, y sin embargo ofrecerse a las masas con la confianza de que un día podrá ser estrella del rock. Disfrazados de embutido con camisetas ajustadas y el sempiterno pantalón insuficiente por la zona del coxis, el negro uniforme nos hizo considerar la amenaza adicional de que además trajeran alguna influencia emo que fue confirmada cuando varios sujetos puberescentes les recibieron entre gritos alzando corazones formados con sus propios dedos. Vimos que tenían mitones, y que éstos también eran negros. Una clase de público al que The Fashion sabía como complacer.

- “¿Tenéis ganas de Uh Huh Heeeer?”,
- “SIIIIIIIII”
- “¡¿Cuál es vuestra favoritaaa?”
- LEISHAAAAA
- “¡¡La mía Camilla!!”

Pueden imaginar que The Fashion disfrutaron como puercos en estiércol. El cantante bailaba una mamarrachada neumática entre sus compañeros, después retrocedía unos pasos y hostigaba al micrófono desde la distancia con ojos de demente para abalanzarse sobre él como la lengua de un camaleón y escupirle histerismos. Música y voz seguían el mismo patrón rítmico que ya ha hecho insoportables a sus, llamémoslos, maestros: sílaba baja, sílaba alta, repetir con ansia. En los puentes el grupo pedía palmas, el bajista se acercaba al borde del escenario, escrutinaba el auditorio, identificaba a los (pocos) que respondían y les hacía yeah colega con el pulgar. A algún afortunado le guiñaba el ojo. La falta de disponibilidad de alcohol de alta graduación, a diez pavos, nos hacía imposible la evasión al dulce mundo del coma etílico.

El dúo femenino Uh Huh Her ya ha aparecido entre las candidaturas del Gran Torneo 2008 con su primer disco, Common Reaction. Tienen también un EP anterior, I See Red. Están donde están en términos mediáticos por la presencia de la protagonista de una serie americana, Leisha nosequé que en Uh huh her asume funciones de florero, o bajista femenina, que viene a ser equivalente. Toca su instrumento con el dedo índice y ninguno más, la mano fija en una posición durante toda la actuación (sorprende pero funciona, no sé cómo, al fin y al cabo por mucho que uno quiera complicarse la vida lo fundamental son siete notas, para eso basta y sobra con una cuerda). Bombín, la cara cruzada con un rayo de purpurina verde, caídas de ojos, sonrisas, súbitos golpes de cadera, de cuello, ráfagas de miradas Magnum que el chino de la cámara futurista captura al vuelo. Leisha agradece los aplausos con voz de ratita presumida y se concentra en colocar el dedo para la próxima. Al factor pareja de chicas monas y actriz de serie con homosexuales basta añadir abundantes letras del estilo: “I’m a lucky girl / See I.. I like you / so wont you pay if you wanna go down / Go down” que es sí, ahí, al pilón, para consolidarlas como sucesoras de las rusas Tatoo y convertir sus conciertos en frenéticos aquelarres sáficos poblados por un exhaustivo muestrario de lesbianas folclóricas: varios clones de una u otra Uh Huh Her, las inevitables del corte de pelo a lo Top Gun, los motoristas travestidos y una proporción alarmante de aquellas cuyo rechazo a la esclavitud cosmética impuesta por el patriarcado ha degenerado con los años en una negligencia higiénica total. De entre éstas, las más cerdas de la Costa Este arrastraron sus indomables melenas estropajosas y recubiertas de sebo rancio hasta nuestro flanco para fregarnos con sus liendres.

Uh Huh Her hacen pop rock electrónico, normalito, con bajos a la New Order que uno ha escuchado diez mil veces (y escuchará otras diez mil sin mayor problema), sintetizadores, algo de Depeche Mode. Lo peor, debilidad por las elegías, romanticismo de culebrón y algunas voces que llegan a caer en terrenos enyaescos. Ésto, con las dinámicas de función escolar y el circo de adolescentes mitómanos, es a lo que parecen limitarse las contribuciones de la actriz sobre el escenario y es justo suponer que también dentro del estudio considerando las respuestas de cada una a la (ingeniosa) pregunta sobre las influencias, ella no da un nombre sólo que pueda rastrearse en sus canciones. Tiene la suerte de que su media banana, Camilla nosecuál, es competente y capaz de encargarse del resto, oculta detrás del flequillo, dejando apenas distinguirse esa mueca de rotunda mala hostia que le forma la boca, reprimiendo a duras penas una rabia de fiera enjaulada que la dominaba a cada estribillo y alimenta sus mejores canciones. Vean una:

Fotos robadas de aquí.

galo (11/11/2008)
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¿Le ofende la superioridad de nuestro critero? No se reprima:
  1. white trash,

    talento no tienen, pero almenos la rubia está buena… con lo grande que es NY, no había nada mejor en qué gastarse los dólares ese día?

Ánimo, deslúmbrenos con su ingenio:

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