Vitesse / You win again, gravity!
Lo que más me ha impresionado de este
cuarto disco de Vitesse es que en la hoja
promocional no se nombre ni una sola vez a Belle
and Sebastian, que es el segundo grupo que me ha
venido a la cabeza nada más poner a el disco. Esto
puede deberse a que las promos las leo con mi fabulosa técnica
de lectura rápida, a saber, mire a la esquina superior
izquierda; ahora lleve la vista a la esquina inferior derecha.
Ya ha leido la promo.
Sea como sea he pedido a la señora
de la limpieza de la redacción que casualmente se
hallaba vaciando las papeleras de mi despacho que revise
el folio a ver si encuentra las tres palabras en cuestión.
Ha dicho que no aunque también “¿que
busque Belansebastián?” antes de ponerse con
la búsqueda así que me parece que ni usted
ni yo deberíamos fiarnos de ella. Ni de la hoja de
promo, porque doña Paquita lee algo ahora de “..este
álbum suena a mesa-camilla” y la verdad, no
sé si pasar del tema o leer en serio la hojita de
promo a ver si es cierto o la mujer sufre delirios por el
amoniaco.
Sea como sea Vitesse suenan
como si a Belle and Sebastian les hubieran
traído los reyes magos un pack de sintetizadores
y maquinitas varias, unos cuantos discos de OMD,
New Order y (la señora Paquita ahora
exclama satisfecha “sí sí, eso de OMD
sale aquí pero del Nuiorde ni rastro”) se hubieran
comido a la gorda en lugar de los polvorones y el vaso de
leche y se hubieran quedado algo más tristes por
su ausencia. A las vértebras de los camellos no les
haría ni puta gracia pero nosotros lo agradecemos
porque así tenemos You win again, gravity!
y somos más felices.
Lo bueno de Belle and Sebastian
es que sus canciones son una delicia, y lo mismo pasa a
Vitesse. Una voz lánguida, unas
bases electrónicas, una melodía melosa y alguna
guitarra bastan para llenar un disco en el que si debemos
buscar defectos vamos a encontrar eso, unas canciones que
son una delicia, una voz lánguida, unas melodías
deliciosas.. y es que el mayor pecado que puede encontrarse
es la linealidad de las canciones, sin estridencias ni grandes
salidas de tono y argumentos de sobra para quienes tachan
a b&s y algunos clásicos del
synth-pop más blandito tipo OMD
de ñoños. Pero claro, eso ya es cuestión
de gustos. Las dieciséis canciones aguantan el tirón
de sobra, gran acierto no pasar de los cuarenta y cinco
minutos escasos. Cada vez que se salen un milímetro
de aquélla linealidad que comentaba o suben un poco
el volumen de la guitarra parece que sacasen destellos del
hielo (Of all the things that you’ve done wrong
o Ride the hook), encontramos algunas sorpresitas
maravillosas como el guiño a los primeros Cure
en It’s just fine. Me quedo con ganas de
escucharles explotando algo más ese filón.
Y de escuchar otra vez el disco. Buena señal.
Galo.

Gran Torneo 2008
Boquerones en Vinagre
Uh Huh Her + The Fashion, Nueva York 29-10-2008 
