VV.AA. / En tu fiesta me colé (homenaje a Mecano)

Los del 79 somos la última promoción con suerte, pero es una suerte frustrante. Llegamos a tiempo para ver morir a David el gnomo, pero ya éramos mayores para poder permitirnos llorar sin vergüenza (diez años! ¿¡yo!? ¿¡llorar!?). A tiempo para culpar de los pantalones de pana a nuestros padres, tarde para evitar los catálogos juveniles del Pull & Bear. A tiempo del reloj calculadora con marcianitos, tarde para la Game Boy Advance. A tiempo para Nirvana, el Brit Pop, tarde para Joy Division, Cure, Smiths. En aquéllos tiempos veíamos a Mecano por ahí perdidos, como los Hombres G, como Alfonso Guerra, como tantas cosas que andaban por ahí pero uno no hacía mucho caso porque estaba ocupado siendo niño. Llegamos demasiado pronto, pero a tiempo para que de alguna forma calasen en nuestros subconscientes. ¿Merecen un homenaje?

Mecano eran una banda curiosa. Siempre preferí a Nacho Cano, esa especie de druida futurista con camiseta de tirantes chorreando sudor en un maremágnum de teclados que aporreaba con un frenesí incontenible, aún lo recuerdo diciendo que ellos habían traído la música electrónica a este país. Se mudó a Londres con ese repelente saco de jovialidad anfetaminínica que era la Pe Cruz adolescente de la quinta marcha, se dedicó al budismo y retornó con dos álbumes inexplicables, surrealistas. Su hermano Jose María daba la impresión de genio ensombrecido por el carisma de los dos compañeros, tras la ruptura se convirtió en anacoreta y volvió de su retiro espiritual con una inexplicable ópera rock que protagonizó algunos meses absurdos en los 40 principales. Ana Torroja desapareció del mapa entre rumores de pérdida de voz, y retornó hace algunos años víctima de la ira de los años y un cirujano plástico sin escrúpulos (ni probablemente licencia), intentando subirse al tren de los nuevos tiempos con ese nauseabundo R&B que infecta la el mainstream internacional (algo que también hizo el infame Miguel Bosé, pareja de Ana en esa serie de conciertos bajo el ingenioso nombre GiraDoS).

Dejando de lado la obviedad (no hay hogar español sin un disco de Mecano) hay que decirlo: a quién no le guste alguna canción de Mecano que tire la primera piedra. Acepto que no conviene ir el fin de semana al Razzmatazz con una camiseta suya pero aquí en privado, entre usted y yo, tenían su aquél. Indudablemente en sus primeros discos, en unos tiempos que sus fans más acérrimos quieren catalogar de rebelde, punk, y es pasarse. Pero cabe pensar si canciones como Hoy no me puedo levantar, Me colé en una fiesta, Maquillaje, cosas como “no me enseñe la lección que no tengo ganas de aprenderlo todo” hubieran sido aceptados como destellos de punk naïf y desenfadado en otro grupo menos.. vendible. Las luminarias del electropop actual no van mucho más allá, eso está claro.

Pero eran otros tiempos. Leo aquí: “El problema de Mecano en aquella época era precisamente ese: el tratar de ser rebeldes y niños bien a la vez. No es de extrañar que los sectores más enterados de la movida se mostraran más que reacios a aceptarlos en su club. Los Mecano eran demasiado ricos y de padres demasiado famosos para encajar en la onda rebelde post-punk. Y lo que es peor, ¡eran (declaradamente) el grupo favorito del príncipe Felipe!. Vamos, que eran exactamente lo mismo que la inmensa mayoría de adolescentes de la época, incluyendo los de la movida, solo que éstos decían kaka y se travestían. Porque lo de Mecano era una transgresión ciertamente paradójica, inverosímil, para pijos y amas de casa qué duda cabe. ¿Pero qué es más transgresor, que Alaska y Almodóvar se pinten el pelo de colores, digan kaka y se travistan en una cueva de punks, travestis y locas o conseguir que niños bien y señoras con rulos y aspiradora se conmuevan a favor de las lesbianas, que troten con la andrógina Ana Torroja y sus canciones con sexo cambiado, lesbianas, drogas, etc.? Sí, no se me escapa la comercialidad y corrección política y tantas otras cosas que cada vez apestaban con más intensidad pero vamos, por desdemonizar un poco.

Todo era muy dudoso, muy sí pero, y dejó de haber dudas con el éxito masivo. La corrección política, horterada y comercialidad dejaron de tener peros. Lo peor fueron las letras maduras con mensaje (sic), llegaron esas horteradas AOP (Adult Oriented Pop, porque Rock la verdad no) como Hijo de la Luna, Aire, Cruz de navajas, Me cuesta tanto olvidarte, El siete de septiembre, El fallo positivo y tantas y tantas otras. El éxito les hizo perder los papeles hasta límites insospechados, llegaron a hacer lo que cualquier músico que pierde el norte: fusión. Una rosa es una rosa.

¿Merecen el homenaje? A saber. Ser uno de los grupos españoles que más han vendido en la historia y demás méritos demográficos no es algo que diga mucho de la calidad de nadie, y menos en este país. Sí hicieron buenas canciones (algunas), y desde luego hay un par de generaciones que, nos guste o no, los tendremos metidos hasta el tuétano unas cuantas décadas. Con ocasión de este disco creo oportuno plantearse a qué cojones viene la moda del homenaje. En los últimos tiempos hemos visto inexplicables homenajes a Alaska, Nikis (el de Family podía tener cierta excusa por el aniversario). Pero el ritmo aumenta, en lo que llevamos de año tenemos Depeche Mode, Ozzy Osbourne, Mecano. Me dan escalofríos de pensar lo que pueden hacer esta gente sin escrúpulos con los repertorios de The Cure y The Smiths, más que nada porque lo están haciendo, y peor aún: lo van a publicar. Come, Armaggedon, come.

El objetivo del homenajismo es muy claro: tener una mala excusa para dar a conocer grupos ni interés alguno. Se toman unos cuantos nombres conocidos, Australian Blonde, Sexy Sadie, Deluxe, y se los rodea de una caterva de sinsustancias cuyas discográficas (todas bajo el paraguas de El Diablo, qué curioso) no tienen otra forma de promocionarlos más que perpetrando estas deleznables casquerías con los repertorios del primer desafortunado que cae en sus garras. ¿No podéis iniciar una colección bajo el título “Pop español sin futuro”, publicar una entrega cada dos meses, y dejar de tocar los cojones a las discografías ajenas? Bueno pues los muy cabrones publican un disco doble. Lo que yo diga, el caso es joder.

Muy ingenuo hay que ser para esperar nada de esto. El repertorio de Mecano es fundamentalmente tópico y aburrido, así que difícil va a ser sacar nada interesante, y menos con la mayoría de grupos que aparecen en los créditos. A ver si los que se hayan hecho con las canciones decentes consiguen sacar provecho.

CD1 - Los Despistaos, una copia mala de El Canto del Loco (imagínense), que vive sus tres minutos de patetismo con Una rosa es una rosa. Los Peces, grupo para amenizar el paso a publicidad del programa de Ana Rosa (Cruz de navajas). No se lo digas a mama sólo sirven para berrear sin conocimiento alguno La fuerza del destino. Tercera República de nuevo para amenizar pasos a publicidad, pero ah, en lugar de sobremesa, nocturno. No tengo nada especial contra Cecilia Ann salvo que son repetitivos y sosos, apañan una versión aceptable de Los Amantes. Ela, o Ella Baila Sola con sintetizador, se pueden imaginar cómo queda la mezcla con Mujer contra mujer. Pauline en la Playa interpretan Aire con ese estilo suyo tan variado, tan inesperado, tan interesante. Los Acusicas hacen el idiota tecnoindustrial tirando a la basura una No es serio este cementerio que tenía algo aprovechable. Chico y Chica son grandes y Japón les viene que ni pintada, de lo mejor. Flores Raras mantienen la tónica general de versionar con recursos tópicos y definitivamente aburridos (Ay qué pesado). Y Sybel, uno de esos grupos absolutamente mediocres cuya cantante tiene una voz por encima de la media (o sea, de 5.1, tipo Nina) y comete el error de orientar todos sus esfuerzos al lucimiento de su vocalista; previsiblemente, sólo consiguen destacar sus defectos (Naturaleza muerta).

CD2 - El Maquillaje de Amarillo no termina de ser malo, pase. Niños Mutantes, apañan Perdido en mi habitación porque la canción se deja y poco más. Pigmy deben ser los enésimos cursis que cantan ñoñerías con el mismo tono, en esta ocasión toman prestada Un año más, pues vale. Siwel otra frotacuerdas pelma, aburrida y pedante de ésas que cantan con el último aliento de un moribundo (Me cuesta tanto olvidarte). Australian Blonde no sé qué necesidad tienen de meterse en estos berenjelanes; una individua (o Fran puesto de helio) canta Máquina de Vapor perdiendo una magnífica oportunidad de callarse. Profesor Popsnugle demuestran para mi absoluta estupefacción que se puede sonar simultáneamente a Los Pistons y La Casa Azul en su prescindible versión de Barco a Venus. A La Costa Brava, Sergio, les toca No me enseñen la lección y le sacan el jugo sin complicaciones, así que bien. Big City exprimen El 7 de septiembre todo lo que se puede exprimir llevándolo a su sonido sesentero. Luxury 54 hacen su pseudo bakalao con pretensiones en Me colé en una fiesta, la canción tal cual, un pum pum y voz distorsionada, fin. Deneuve aburren a las ovejas; como no saben qué hacer con Cenando en París se lían a meter ruido. Pues vale. Ellos hacen una insípida versión cuasi gregoriana de Quédate en Madrid.

A todo hay que mirarle el lado bueno, este tipo de discos sirven para metérselos en la boca a todos ésos que van cantando las supuestas excelencias de la escena independiente española. Por lo demás, uno puede tomárselo un poco a chufla. Ver destripar a un amigo no es agradable, si se trata de un sillón viejo puede resultar entretenido. A mi que destripen a Mecano me da prácticamente igual así que no tengo mucho de qué quejarme. Ah, no quiero olvidarme de recalcar lo acertado de la ordenación (Luxury 54 después de Big City, brillante idea). Hala, a borrarlo.

PS.: Lo de los Smiths paradlo. YA.

galo
secciones » discos
etiquetas » Sin etiquetas
¿Le ofende la superioridad de nuestro critero? No se reprima:

Ánimo, deslúmbrenos con su ingenio:

mo
PARA SERVIRLE
 
NOVEDADES
RELACIONADOS
ESPECIALES