Weezer / Pinkerton
La gente con criterio pasamos por tiempos difÃciles. La producción británica mejor olvidarla, la alianza Pitchfork-Canadá (capitaneados por The Arcade Fire y Wolf Parade) está muy bien pero no acaba de hundirme el aguijón y curiosidades como Anthony and the Johnsons perfectas para tomarse el café el domingo por la tarde, pero uno tiene una presión sanguÃnea que mantener. Amigos, hay que volver al pasado, a los discos esenciales, imprescindibles, salvavidas. ¿Por qué Pinkerton? SÃ, quizá yo también me decantarÃa ligeramente por el azul pero éste fue el que les hizo verdaderamente grandes. Vale, y me va a dar más cancha para soltar un buen discurso.
Blue Album, como casi todos los debuts, sirvió a weezer para definir un sonido propio desde el rock hÃbrido de Kiss, Buddy Holly y los Pixies al tiempo que Rivers Cuomo ensayaba su talento como compositor. Probaron desde canciones saltarinas y pizpiretas como Buddy Holly a otras más intrincadas como la delirante Undone o esa gran Only in Dreams que se extendÃa durante ocho intensos minutos por la tierra de nadie que separa los sueños de la farmacia (’.. no puedes escapar de ella, está en el aire, entre moléculas de oxÃgeno y dióxido de carbono’). El experimento funcionó y si se inflaron a vender copias no sólo fue por machacona promoción que tuvieron (no sólo metieron Buddy Holly hasta en la sopa, venÃa incluso en el CD de Windows 95), sino porque el disco era cojonudo. El reverso negativo fue que dieron alas a la desgraciada plaga del emo que habÃan cagado los aburridÃsimos Sunny Day Real Estate y al detestable college rock, pero al fin y al cabo tampoco era culpa suya.
Aún subido en la nube del éxito a Rivers no le costó aceptar que muertos Nirvana (en el mismo 1994) el teenage angst de los primeros noventa ya no tenÃa el menor sentido. �?l habÃa amagado en esa dirección con el corte de manga de Undone (’.. si quieres destruir mi jersey sujeta este hilo mientras me largo’) que podÃa colar más que nada por crÃptico pero estaba claro que la ira juvenil que pretendÃa reflejar en canciones como Surf Wax America (.. me voy a hacer surf porque no me gusta tu cara, escapo porque odio la carrera de ratas que dan vueltas y vueltas en un laberinto) no daba la talla, historias sobre gente que descarga su ira contra el mundo marchándose a la playa a hacer surf caÃan al nivel de una caricatura al lado de los de Seattle. Pero al mismo tiempo las novias yonkis y los suicidios con escopeta recortada eran algo que al fin y al cabo quedaba demasiado grande a la mayor parte del público. En el mejor momento del álbum Rivers decidÃa a sacar una chavala a bailar Only in Dreams y cantaba ‘está bien que flotes en el aire, asà no destrozaré tus preciosas uñas en mil pedazos’, sus letras brillaban más sin disfraz de veinteañero atormentado y aunque aparentemente quedasen estúpidas qué coño, eran mucho más honestas. Rivers comprendió que el papel de weezer iban a traer puras rabietas adolescentes y depresiones de universitario acomodado e inmaduro. De gente como usted y como yo, vamos.
Cuomo pensarÃa en esto tras retirarse a Harvard abrumado por el fulminante éxito del Blue Album y el resultado fue Pinkerton, un disco que si inicialmente le pareció una puta mierda a todo el mundo fue porque Rivers se habÃa adelantado a todos. Salió de ese retiro académico con canciones donde se regodeaba en auténticas pataletas de mocoso malcriado, en .. miedos irracionales que querrÃa compartir contigo (Falling for you) en indecisiones, incoherencias, gemidos y lloriqueos. Protestaba en Tired of Sex porque cada dÃa se tira a una distinta pero él está desesperado por hacer el amor. En No other one cantaba sobre una chica mala que se droga, le miente y le roba a los amigos, y aunque le encantarÃa cambiarla por otra es todo lo que tiene y le da miedo quedarse solo. Tan pronto querÃa dejar de .. ser un hombre adulto (The Good Life) para jugar al baloncesto en el porche y tocar con sus amigos en el garaje al que cantaba en el disco azul (En el garaje me siento seguro [..] tengo una guitarra eléctrica, toco mis estúpidas canciones, escribo estas estúpidas letras) como se morÃa por .. tranquilizarme y sentar la cabeza.. con una .. buena chica (Pink Triangle).
weezer habÃan aprendido cómo utilizar las tremendas guitarras del Blue Album para magnificabar con tanta autocomplacencia como ironÃa las tragedias banales que tenÃa preparadas en la mochila, y con Pinkerton consiguieron encajar todas las piezas. En Across the Sea la grandilocuencia de guitarras parece dar forma a terribles dramas emocionales cuando en realidad no hay más que un calentón de mil demonios ante una marabunta de grouppies japonesas chorreando por vÃa postal un millón de sueños y un millón de gritos. Rivers huele y chupa el correo de su joven fan nipona y cae roto en pedazos preguntándose qué ropa se pone para ir al colegio, cómo decora su cuarto y cómo se toca por las noches maldiciéndose por estar al otro lado del mar con una lubricidad adolescente y perversa, y a la vez intenta convencernos (y convencerse) de que le abruma tanto reconocimiento y que jamás tocarÃa a esa preciosidad oriental porque le no parecerÃa correcto. No hay Dios que se crea una palabra de es un niñato incoherente, estúpido, caprichoso e inmaduro como éste. Y pese a todo es adorable, se parece tanto a nosotros.
Y qué me dicen de esa gran canción que es Pink Triangle. Esa demoledora primera frase Cuando consigo mantenerme estable empiezo a buscar amor, ese gemido lastimero que se escucha de fondo siguiendo la melodÃa. No puede estar ahà por casualidad sino para burlarse de la ñoñerÃa de Cuomo. Ese grito que le parte a uno el corazón, ¡soy tonto, es lesbiana!, ese ingenuo punteo del final del estribillo que suena como móviles de Playskool colgados sobre una cuna. ¡Creà haber encontrado a la definitiva! Esa tan lógica absurda y a la vez tan lúcida: ..si todo el mundo es un poco marica, �¿no puede ser ella un poco hetero?, esas súplicas desesperadas ¡Dime la verdad! ¡Dime la verdad! Triángulo rosa en su manga, ¡dime la verdad!. Adorable.
No pierdan más el tiempo amigos. Sé que serÃa absurdo olvidar discos como verde o Maladroit, no tan brillantes pero también plagados de temazos como O Girlfriend, Slave, American Gigolo, Crab. Sin embargo cuando volvemos weezer lo hacemos para recordar cómo ser inmaduros, estúpidos y autocomplacientes, y fue en Pinkerton cuando lo fueron más que en todo el resto de su carrera. Recupérelos. Hoy.
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